lunes, 11 de noviembre de 2013

220 al 249


220.
Un oso,
dos hombres con turbante que son el mismo,
un dinosaurio verde,
cuatro chinches uno debajo del otro,
muchos libros y cuadernos en desorden,
un vaso vacío a mi lado,
música sonando,
... no me gusta el olor de los muertos...

La luz no me refleja en el espejo,
me empiezo a volver vampiro,
... no me digas que vivo en la luna...

Una espiral que suena a huracán,
¿cuando empezará a nevar?

221.
Precis,
juste,
lucesitas en la ventana y oscuro en la calle,
frío pero contento,
to de lung,
mal escrito pero medio bien pronunciado,
significante: tómalo con calma,
pero aquí casi no existe,
lleno de momentos,
que se convierten en todo un día,
día que es casi noche después de las cuatro de la tarde,
y noche completa después de las cinco.

Se siente uno absoluto,
como con vida,
el nosotras no existe en chicano,
sociedades menos machistas supongo,
pero aquí no se sabe,
Jag tolar inte svenska,
pero contesto el teléfono en español y no me altera.

Morirse mañana, dice mi compatriota en la espalda,
quiero soñar despierta, continua.

Yo me siento a leer, casi me acuesto,
y me divierte el mundo,
que no es el mío,
pero no importa,
me complementa.

Me van llenando las papas, las pastas y las hamburguesas de mentiras,
explicación: soy vegetariana,
sigo siendo, aunque beba cerveza y aguante frío fumando en el balcón.

Sin sentido,
pero bien, bra, bra, y sonriendo,
esto es lo que estaba buscando,
libertad.

¿Será que para ser libre hay que estar lejos de uno mismo?
Respuesta: no me lo planteo.
Dic. 3 1997.

222.
Ahora puedo cantarte,
sólo por divertirme,
como quien toca guitarra.

Como estar entre el ir y el venirse,
tu eres como yo pensaba,
un botecito en medio del océano.

Ahora puedo hablar acerca de ti,
puedo hablar de tu pinta negra.

Puedo decir no más, nunca más,
como el señor Poe,
pero yo no soy cantante.

Soy poeta,
la cocinera saludable,
la pequeña hermanita que vive en frente.

Pero me las se todas acerca de ti,
porque tu no eres la pared que quieres ser,
tienes algo por dentro,
como la isla que te pinté.

Bueno,
de golpe solo tengo miedo,
yo no lo puedo decir.

Yo sólo puedo ver,
y tomar tus sentimientos en mi corazón,
escribirlos como lo hago siempre.

De pronto es verdad,
de pronto no,
de pronto es un sueño,
como un sueño es sólo ser.

Esa es mi canción,
porque en ella estoy yo misma.

Y mi nombre es Ilichtna, pero de pronto ya lo conoces.

223.
Escucho sus voces como sonidos dispares,
los veo sonreírse y me imagino mi propia sonrisa,
no me importa lo que dicen,
me digo todo el tiempo,
y la verdad,
no me importa,
¿que me puede importar?

Importa lo que uno vive,
importan las propias historias,
si oyeran o supieran lo que es un programa de radio en colombiano.

No tienen ni idea,
por eso ellos no van a sufrir por nosotros,
pero nosotros venimos a sufrir por ellos,
¿que será entonces de nuestros futuros disparejos?

224.
¿Como no iba a volver a ti?
Como no vuelve el muerto a su tumba,
sino que se va,
recorriendo los caminos de una vida incierta,
que tal vez no es vida.

Ahora he vuelto,
con los ojos un poco azules de vino rojo,
con un cigarrillo sin fumar atorado en la garganta,
y la música de la conciencia en el oído derecho.

Rítmica se mueve mi alma en tu recuerdo,
y es tu voz la que se siente a lo lejos,
hablas de cosas sin sentido,
pero no me lo planteo,
como no se lo plantea el detective de la historia esa.

Me hago cargo,
y se me carga la vejiga de tanta porquería,
que suden los muertos de la escarapela,
que a mi me la resbalan de tanto peso insuficiente.

Perdón es lo que piden las estatuas de la calle vecina,
y blancas se vuelven las figuras de astronautas trashumantes,
como los llamaba mi profe a los desechables.

Aquí de esos no hay,
hay unos que se pasean de esquina a esquina,
pero del mundo,
de lucesitas en ventanas de madera con doble vidrio,
por lo del frío.

Frío en el alma,
no en el cuerpo,
un frío dulce, que no es frío y no lo parece,
me lo imagino,
como me imagino la historia y el cuerpo y la vida.

Ya no se oyen cantar las golondrinas,
o lo que sean esos pájaros imaginarios,
los ojos se me pudren en la tierra,
y no quiero seguir soñando.

225.
¿Porque me preocupan las pijamas?
Porque tienen ositos pintados y son navideñas,
que colores los que tiene esa estrella,
ya no la veo,
estamos en invierno.

Me deslizo entonces en las sabanas nuevas,
y cierro los ojos para que pase el tiempo,
lo que piense el universo es lo que importa al ciclo,
pero yo sigo sentada buscando las palabras que no digo.

Cojo mis orejas con forma de campanas,
y mis dedos se pasean por mi boca para saborearse solos,
hoy ya es otra vez ese día que tanto me gustaba,
pero aquí no pasa nada,
mejor me salgo a oír la calle casi toda ya acostada.

Mejor que ver las mismas luces de mi cuarto en silencio,
mejor que ser yo misma en este lecho,
menos importante sería la luz de la azotea,
si existiera.

Tocando zamba,
y viendo los cuentos de diciembre,
que después de tantos años dejan de parecer juguetes.

En Colombia no hay nieve,
y las paredes son rojas de ladrillo,
allá nadie se convence de lo gris,
como yo no me convenzo de estar viva.

226.
No encuentro las palabras que siempre quiero decirte,
se me ocultan en el inconsciente.

Cuando no estás, se me vienen a la cabeza en cascada,
para ponerme a salvo de esa lluvia,
las convierto en palabras escritas,
no habladas,
para que se conviertan en cascadas al fin consumadas.

227.
Es un profundo respeto por el otro,
que a veces cansa los sentidos,
y dan ganas de que el mundo,
aún no imaginado,
se detenga.

No hay necesidad de volver a soñar,
cuando el mundo detenido,
se observa pasajero de un camión de verduras,
pestilentes,
cansadas del camino,
agobiadas.

Respiras por hacer algo,
y luego,
cuando te cansas,
te fumas el humo por los ojos y por el cuerpo,
te detienes,
piensas,
te sonríes a ti misma ya vacía, ya sin cansancio.

Se acabaron las reuniones,
vuelve el silencio,
y cerrando los ojos,
piensas que es mejor que se detenga,
el mundo imaginado.

228.
Melancolía me consume los huesos,
hace sólo unos segundos era frío,
la soledad,
las ganas de saberlo todo y no saber nada,
nada sucede,
el reloj no se mueve desde la última mirada,
mis amigos de siempre,
se siguen viendo difusos,
ya no hay relámpagos ni estrellas,
ahora todo está oscuro,
no siento soledad,
sólo cansancio,
y otra vez el frío de antes ahora renovado,
más potente,
y estoy aquí, sentada en el pasado,
como me sentaba antes,
cuando creía que la felicidad está en los otros y no en uno mismo.

229.
Rompo el viento con mi capa de colores,
reanimo mis pasos en la lluvia,
ya no importa el calor de la montaña o el frío de la costa,
ya no importa si los colores del arco iris son uno solo,
sólo importa respirar,
estar viva,
sonreír,
pensar que vale la pena la agonía,
que el futuro está a la vuelta de la esquina,
que el universo,
es un trozo de papel que en cualquier momento se nos desliza de la mano
y cae al suelo para ser pisado por un cometa de los mismos colores que mi capa.

230.
INFINITO
Pesadez infinita en las alturas,
silencio que carcome en los huesos,
dulces con sabor a melocotón que se deslizan en la baba de la boca,
hacia la caverna infinita que los ha de convertir en combustible,
para un cuerpo demasiado pesado,
demasiado mal pensado,
demasiado mío para ser de otro.

Las golondrinas han dejado de paparse en los cables de la luz,
los grabados de las paredes infinitamente grandes,
han dejado de parecer estrellas fugaces,
caminan las personas por las calles humeantes,
y con cara de contentarse con cemento de bencina.

¿El cemento de que se hace?
No hay respuestas, sólo interrogantes.

Mejor escribir cuentos,
o tonadas que alguien cante después de que me muera,
después de que todo sea lo que no ha sido,
después del infinito.

231.
Demasiadas historias para tan pocos días,
demasiados cuentos leídos y aprendidos de memoria,
casi todo lleno de excremento,
casi todo intocable e imperfecto.

232.
Rigor de muerto,
rabia infinita,
recuerdo,
risa de amigos en las calles empinadas,
riesgo de caerse sin ser visto,
rutina de cabaret barato y serpentinas de colores,
remembranza del muerto.

Roca que se pudre sin ser animado presente o pasado,
romero de olores difusos y siempre los mismos,
rancia mantequilla que sabe a licor de envejecimiento reciente y barato,
repisa que se pisa los talones con los dientes mascullando groserías,
rotundo despertar con letras que se ven y no se entienden.

Rumor de gallinazos amanecidas en la carretera de hoyos y cascadas,
rumba de costeños en edificio de pobres prostitutas y pinchados aristócratas caídos,
rozar de manos y de cuerpos en la altura de un ascensor sin paredes pero con vidrios,
ritmo incandescente y de sabor rojizo y enfermizo.

Ronda de enanitos en novela matinal,
Real final de las vacaciones y comienzo de mentiras en la vida,
remiendos de mi abuela con las gafas de coser entre el tarrito de los hilos.

233.
Se funden las imágenes como sombras que no se acostumbran a ser sombras,
caminatas en las escaleras y en los cuartos ya muy grandes para ser nuestros,
dormimos en el mismo cuarto,
como cuando éramos niñas y venían a callarnos,
ahora no nos calla nadie,
nos callamos solitas,
como marionetas de Ernesto o de Enrique.

He vuelto a ver a Alfonso,
tenía cara de amanecido y enamorado,
los dientes medio flojos y el pelo un poco largo,
parecía la canción de tercer año,
lo mismo que parezco yo un gato.

234.
Los osos son grandes y peludos,
se acuestan con uno en la cama,
yo los asocio con chocolate,
con infancia,
con la misma infancia que asocio mi maleta,
mis calzones y mis camisas.

También los quiero porque son fuertes,
amorosos,
simpáticos y gordos,
y quien me conoce me los regala.

Para que los recuerde también a ellos.

235.
Del tamaño de un fríjol,
pensé cuando me dijeron que existías,
pero no,
eras más pequeño,
un centímetro apenas,
y las cosas se fueron sucediendo.

Primero el miedo,
¿que se hace con un hijo que no se esperaba?

No somos perfectos,
queremos nuestras vidas de antes,
pero por otro lado,
¿quien nos autoriza a matarte?

Somos conscientes,
existes,
como nosotros mismos existimos antes que tu.

Ahora pensamos en nombres,
me gusta Goggi,
pero no ia,
que me suena a e-mail.

Ya te vemos caminando,
corriendo,
gritando y llorando,
pero una duda nos abarca el corazón,
¿será que te vas a quedar ahí?

Ya estamos tan ilusionados,
pensando en tu vida,
en nuestros propios cambios.

Vas a venir,
en Agosto,
eres virgo fijo,
como tu madre y tus abuelos,
y yo,
la única Piscis de esta dinastía,
te espero con cara de tía.

Español y sueco,
después quien sabe,
salsa,
o nada a los trece,
cuando no queremos nada.

Quédate ahí,
quédate donde estas,
aférrate a la caverna que te dará la luz de un mundo que no es perfecto,
pero que haremos feliz para ti,
alguien por quien luchar,
alguien con quien subir las escaleras,
a quien cambiar los pañales y dar de comer.

Eres todas nuestras ilusiones,
de mucha gente eres,
que piensa en ti,
en tu escuela,
eres un nuevo habitante de colectivo gotemburgués.

Cuando estés aquí,
de cuerpo presente,
tendrás cinco dedos,
en cada mano y en cada pie,
nariz,
boca,
todo lo que hay que tener para estar vivo,
hasta corazón.

Latirás rápido,
como ahora lates en las viseras y das mareo,
te gustan las naranjas,
y repeles las almojábanas,
el tinto te sabe a feo pero creces,
a cada segundo,
mientras tu madre piensa,
y tu padre sonríe.

Ahora serán dos niños,
no uno solo,
muchos sueños,
te estamos esperando,
no te vayas a ir.

Diciembre 19 de 1997.

236.
Sigue lloviendo,
ventea como en pueblito marinero,
como así el sonido
de regreso a casa,
pero…
¿Dónde es eso?

A veces se siente lejos,
a veces muy cerca,
es como vivir la vida de otra gente,
es un sueño.

Ser o no ser,
querido Shakespeare,
ser o no ser, he ahí el dilema.

237.
Estoy un tanto borracha,
me siento como una almohada,
me siento divinamente,
mis ojos son dos pequeños dedos,
buscando un archivador,
todavía estoy feliz
y eso es lo que uno anda buscando cuando empieza a beber.

238.
A veces sientes a alguien cercano,
a veces puedes hablarlo todo,
a veces tu vida,
de pequeño pueblo,
es como la vida del resto de la gente,
a veces puedes ser,
pero eso no pasa todo el tiempo.

Entonces cuando pasa,
tienes que disfrutar la vida,
eso es lo que tienes que ser.

Cuando a veces sientes,
tienes que cuidarte a ti misma,
y dar todo lo que puedes dar,
porque en esos momentos especiales,
creces, y puedes decir,
gracias a la vida, por los amigos,
gracias por todo lo que puedes dar.

239.
Hablando de la vida,
¿Qué es?
¿Qué quiere decir?
no se nada,
sólo trato de detener mi pensamiento
pero no puedo.

¿Tiene la vida algún sentido?
Es imposible,
nadie puede sentir lo que yo siento,
es como poseer algo pero realmente no tenerlo.

Es como creer sin ver,
algún día veré todo claro,
y entienda

240.
Sentido,
sentimiento,
vida,
sonrisa,
¿eso tiene significado?.

241.
Voy a tratar de explicarte quien soy,
Voy a tratar de decirte cosas con sentido,
¿tengo yo significado?
Sólo puedo intentar,
Nada más.

242.
Ahora pienso en español,
Bellísimas palabras me vienen a la mente
Todas en mi propio lenguaje,
¿es mi lenguaje?

Espíritu de los caminos que te mezclas en el pensamiento de la gente,
sol que brillas en las tierras desconocidas del otro lado del mar,
¿será posible vivir sin pasado?

243.
Tus árboles se parecen a mi vida,
toda llena de bracitos entrecruzados,
tu clima se parece a mi memoria,
tormentosa,
¿eres así también en verano?

244.
Escucho tu voz en mi mente,
Mi cuerpo trata de hallar tu posición,
Mi vida esta sin terminar,
Pero tu voz está allí,
Limpia y clara.

Trato de pensar en mi misma,
Pero es imposible sin ti,
Fui a Europa por ti,
Fui a encontrar mi propia vida,
Sin tí.

Escucho mi voz en tu mente,
Millones de piezas,
De verdad no son nada,
Solo tu,
Y mi voz cantándote  tontas canciones de amor.

Puedo no regresar jamás,
Puedo usar mis pasos para crecer,
Como un pedacito de hierba en mitad del bosque,
Me despido ahora,
Trataba de decirte algo,
Pero no se que era.

245.
Un ataque de felicidad,
corrosivo y espeluznante,
me camina de la garganta a los pies.

Una explosión de sentimientos que se pierden en la distancia
y se vuelven uno solo e indescriptible.

Son millones de animales diminutos haciéndome cosquillas en el estómago,
son una ráfaga de viento que no quema ni da frío,
relámpagos fugaces e intermitentes pero constantes.

Me dan ganas de orinar y me las aguanto,
para mantener al sentimiento entre el pecho y la espalda.

Mi hermana se ha ido,
no se cuando regresa,
y el bombillo sigue fundido,
pero no importa,
aun con una lámpara diminuta,
puedo crear.

Formas de todos los colores y  estilos,
se me presentan en la cabeza,
no puedo parar,
se me mueven los dedos,
como en una carrera de perros tras conejo de mentiras.

Canódromo, ahí vivía Darío, cuando solíamos ser compañeros,
ahora podemos llamarnos colegas,
aunque no se de que,
porque yo no me decido a vivir la vida distinta,
pero claro que con esta explosión de ahora,
tal vez el mundo empiece a ser distinto,
por que dejo de soñar barrabasadas,
para ponerlas en palabras
y venderlas al mejor postor,
en las estanterías de los comercios de libros,
donde gente que escribe sus propias mariposas,
se decide a lo mismo que yo, pero distinto.

Ahora si no importa como sea el mundo afuera,
no importa el frío ni mi caja de cigarrillos casi extinta,
ni mis pocas coronas en el bolsillo arrugadas,
ahora no importa si no me hablan,
no importa si el mundo se detiene,
o estalla la bomba de nitrógeno.

No importa si Gandhi y Elvis están muertos o se escondieron,
o si Pablo Escobar pagó para que le desfiguraran la cara a balazos pero de mentiras
o el mejicano se la mandó a cambiar por sus dólares de canecas escondidas,
ahora no importa nada de eso,
sólo yo,
y mi mundo subdesarrollado,
que empieza a desenmarañarse en mis dedos como marioneta de un ser superior, que dicta y no tiene cara de musa.

Dejo entonces descansar a mi conciencia, y aunque la música no suena,
dejo que me vibre todo el cuerpo con la sensación de que soy lo mejor
y de aquí para adelante el sendero es de bajada.

O por lo menos hay ascensor que me aliviane la llegada al estadio de la felicidad,
que empieza a sentirse en mi estomago como la ansiedad de hace años.

Ya no me preocupa el amor,
o por lo menos no el amor de siempre,
y aunque escucho la puerta,
y me preocupa saber si es mi hermana,
no me importa del todo,
porque si no fuera,
bien puedo seguir escribiendo lo que siento en el estómago.

Pero no,
hablan una lengua extraña,
una de esas lenguas submarinas del Atlántico norte,
como el tratado militar que manda soldaditos a volver mierda a los de Irak.

Yo no mataría a nadie,
o no mataría a nadie que no tiene que ver conmigo,
mi historia es diferente a la de los tratados internacionales,
mi historia no sufre de hambre y no cree las noticias extranjeras.

Esta se va construyendo sola,
sin ayuda y con lectura,
se va haciendo grande.

Me sigue caminando por los dedos,
como una figura de papel que se corta para formar manitos entrelazadas,
corazoncitos de colores y perros de juguete.

Ya voy llegando al final de la euforia,
y se me van anquilosando las extremidades con nombre de falange y falangina,
como los estudios de estos dos tardíos doctores,
que no me dejaban dormir,
porque no entendía,
pero como ahora,
no importaba del todo.

Ya va llegando la noche,
que es más tempranera que la mía,
ya se van encendiendo las luces,
me voy dando cuenta de la falta del bombillo,
pero sigue sin importar,
ahora escucho música y no se levanta la tapa todavía.

Después,
cuando los ojos se me hayan cansado de ver la misma porquería,
me volveré al refugio de colores a soñar otros sabores,
de recetas que no me importan,
porque no son vegetales.

Que ridícula experiencia,
retornar a la misma caminata,
que felicidad interior,
no deja que se me acabe el amor.

Noviembre 23 de 1997.

246.
Colores helados todo el día,
la idea de que metiste la pata,
hace tiempo que no ves esa cara,
mañana es su cumpleaños.

Si el viernes te vas de caminata,
tus ojos dejarán de ser su consuelo,
abre los tuyos a fondo como yo los míos abro y me sonrojo.

Que idea vagabunda de que algo está pasando,
que caras de gente que camina en una vida que parece propia,
pero es regalada.

¿Alguna vez has soñado con aviones?
¿Alguna vez has soñado que al otro lado de la calle ...?
todo eso se lo imaginan también los poetas, pero no importa.

Mañana otra vez de caminata,
con la niña de los ojos azules,
entonces no me va a importar lo de no tener dinero para irme, para irme,
en el tren, tren, tren.

Casi son las nueve,
mis ojos se empiezan a sentir cansados,
que gente estudiosa ésta,
probando el cigarrillo a los siete,
que pena,
y yo que me sentía muy díscola.

Si, todos somos igualitos,
si, todos soñamos las mismas cosas y nos preocupamos por lo mismo,
a ella también le suena bien lo de echar humo,
pero le da como chuto.

247.
Dan ganas de escribir que al otro lado...,
dan ganas de decir que al otro lado...,
como los sueños de la Nasa cuando a nadie le importaba que había en el  lado oscuro de la luna.

Ahora si me importa, si hay alguien igualito,
ahora si me importa escucharles las voces a los que las perdieron de no poder usarlas,
me importa el universo circundante,
y me importan tanto las porquerías que tiramos a los ríos,
que a veces quisiera que no fuera cierta la vida,
para saber que todos de verdad estamos contentos.

A veces me imagino aguaceros,
días de fiesta y remolachas azules,
a veces me imagino sueños menos grises que los míos.

Veo las sonrisas reflejadas en mis ojos,
veo los pasos rojos,
las fotos se me estampan en el cerebro como calcomanías de super héroe americano.

¿Era Robin el de mi pupitre blanco?

Figuras egipcias,
que voy a hacer mañana,
tengo que llamar,
tengo que hacer muchas llamadas,
será que alguien me escuche los lamentos y me de las gracias mañana,
¿será que llega carta?

Ya nos dijimos hasta luego cien o doscientas veces,
pero hoy estuve hablando de sus ojos azules y de sus historias de correo,
ahora ya volvió a su casa y debe estar dedicado a la biología o la química orgánica,
porque no se dedicó a la veterinaria.

De usted en cambio,
ya no me acuerdo tanto,
se me pasa como ráfaga pero no me importa,
porque me suena en los oídos un arpa céltica,
y suena a que usted ya no existe,
porque se dejó perder entre los sonidos de típles que no se dejan creer de chismes.

248.
Lo llame para que te salvara de la locura que estabas cometiendo,
lo llamé porque tus ojos ya no me estaban perteneciendo,
lo llamé porque creo más en él que en otro cuerpo,
y si esto no te resulta suficiente,
déjame decirte que no me importan los huecos de tu espalda,
porque no son lo suficientemente grandes,
para que todavía se te escape el alma.

249.
EN EL PARQUE DE LOS PERROS
Repetimos las canciones en aguaceros prestados,
cuentos mojados en las calles de las torres,
besitos que te sigo dando,
en mi cuarto solitario,
con sonido de guitarras.

El rumor de los espejos,
nos va dejando sordos,
y la posibilidad de verte,
va haciendo imposible,
la digestión del almuerzo.

Te sigo queriendo tanto,
que no me importa el futuro,
sólo saber que caminamos juntos,
que nos sentamos juntos,
aunque separados.

Vemos las mismas luces,
estrelladas en el cielo,
y tus ojos son tan míos,
que me cierro a las ilusiones,
sólo te espero a ti al otro lado.

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